
La noche cómplice y la luna testigo...
Me tienes frente a ti
al alcance de tus manos, sin tocarme
Contemplas el paisaje,
disfrutas el momento
mientras juego a acercarme lentamente
-acechando-
te prendes de mis labios
y tus manos incesantes ordenan mis deseos,
mis piernas obedientes, toman rumbos diferentes
(este y oeste)
Mi mundo interior -antes desolado-
se puebla de ti y un gemido susurra al viento.
Tu lengua juega con mis frutos maduros
y sedientos del hombre que me hace feliz,
mujer hasta el final de los tiempos...















